Se abre en una pestaña nueva
Generic selectors
Exact matches only
Search in title
Search in content
Post Type Selectors

Bioestimulación en arándano frente al estrés: cómo sostener la continuidad productiva

Bioestimulacion-en-arandano-frente-al-estres-Botamisol-Pro-80

La bioestimulación en arándano frente al estrés responde a un reto concreto: ayudar al cultivo a mantener los procesos de los que depende la cosecha cuando las condiciones ambientales se vuelven adversas. Un episodio de estrés puede frenar el crecimiento o alterar el desarrollo del fruto, y sus consecuencias pueden prolongarse más allá del momento en que ocurre.

Mantener la continuidad productiva significa preservar la capacidad de la planta para avanzar en su ciclo, limitando las alteraciones que pueden comprometer el rendimiento y la calidad. Para ello, el manejo debe atender tanto al impacto inmediato del estrés como a la recuperación del cultivo.

En este contexto, la bioestimulación puede contribuir a sostener la actividad del cultivo como parte de una estrategia agronómica integral. Entender cuándo puede aportar valor y qué resultados demuestra en campo es clave para incorporarla con criterio.

El estrés termina, pero sus efectos pueden continuar

Volver a regar no siempre significa que el arándano recupere de inmediato su actividad. En un ensayo con plantas de ‘Bluecrop’ cultivadas en contenedor, Mingeau, Perrier y Améglio (2001) observaron que el déficit hídrico reducía rápidamente la transpiración y podía detener tanto la elongación de los brotes como el crecimiento en diámetro de los tallos. La recuperación dependía de la intensidad del estrés y del momento en que se había producido: mientras que bajo estrés moderado fue casi completa, tras el tratamiento severo temprano la transpiración permaneció por debajo del control durante más de 60 días.

El momento del déficit también determinó sus consecuencias productivas. Durante el crecimiento y la maduración del fruto, se redujeron el peso medio y el tamaño de las bayas. Cuando coincidió con la inducción floral, el efecto alcanzó la campaña siguiente: un periodo de estrés de 20 días redujo el número de yemas florales un 19 % bajo el tratamiento moderado y un 47 % bajo el severo.

Estos resultados ayudan a concretar qué está en juego al hablar de continuidad productiva: cuánto se limita la actividad del cultivo, cuánto tarda en recuperarse y qué procesos quedan comprometidos durante ese intervalo. Para el manejo, importa tanto la intensidad del déficit como la etapa en que ocurre y el margen de recuperación antes de la siguiente fase.

Mingeau, M., Perrier, C. & Améglio, T. (2001). Evidence of drought-sensitive periods from flowering to maturity on highbush blueberry. Scientia Horticulturae, 89, 23–40.

Bioestimulación en arándano frente al estrés: cómo sostener la continuidad productiva

Sostener la actividad fotosintética para preservar el desarrollo del fruto

Durante el desarrollo del arándano, la continuidad productiva depende también de que las hojas mantengan su capacidad de asimilar carbono. Cuando el estrés térmico limita esa función, puede comprometer el crecimiento de las bayas, aunque el cultivo continúe avanzando hacia la cosecha.

González-Villagra y colaboradores (2024) observaron esta relación en plantas de ‘Legacy’ expuestas durante 20 días a temperaturas diurnas aproximadamente 5 °C superiores a las del control. Al finalizar el ensayo, la asimilación de CO₂ había disminuido un 45 % y la conductancia estomática un 35,2 %. En el mismo tratamiento, las bayas presentaron aproximadamente un 39 % menos de peso fresco y un 13 % menos de diámetro ecuatorial. Los autores plantean que la menor actividad fotosintética podría contribuir a explicar esa reducción del crecimiento del fruto.

Estos resultados concretan uno de los objetivos del manejo frente al estrés: preservar las funciones fisiológicas que sostienen la producción durante las etapas de mayor demanda. Desde esta perspectiva, el interés de la bioestimulación está en evaluar si puede ayudar a mantener esas funciones y si esa respuesta se acompaña de mejoras en el crecimiento, el rendimiento o la calidad.

González-Villagra, J. et al. (2024). Diurnal High Temperatures Affect the Physiological Performance and Fruit Quality of Highbush Blueberry (Vaccinium corymbosum L.) cv. Legacy. Plants, 13, 1846.

Bioestimulación con Botamisol Pro 80 en arándano: resultados de campo en Perú

Bioestimulación en arándano frente al estrés: cómo sostener la continuidad productiva

Para explorar cómo se expresa la respuesta a la bioestimulación en condiciones de campo, en 2025 se realizaron dos demostraciones en Perú con Botamisol Pro 80, en las variedades de arándano Sekoya Pop y Manila. Las evaluaciones se centraron en dos aspectos relacionados con la continuidad productiva: la actividad fisiológica de la planta y su crecimiento vegetativo.

Botamisol Pro 80 es un bioestimulante con una alta concentración de aminoácidos libres de origen vegetal, diseñado para proporcionar soporte metabólico en momentos de elevada demanda fisiológica.

Las variables evaluadas incluyeron conductancia estomática, longitud y número de brotes. Su lectura conjunta permite explorar si la respuesta fisiológica tras la aplicación se acompaña de cambios en el desarrollo vegetativo. Este enfoque ayuda a valorar la respuesta del cultivo más allá de un único indicador y a contextualizar el posible papel de la bioestimulación dentro del manejo agronómico.

Sekoya Pop: brotes más largos al final del seguimiento

En la demostración con Sekoya Pop, las plantas tratadas con Botamisol Pro 80 desarrollaron brotes más largos que las del tratamiento de referencia. En la última evaluación, alcanzaron una longitud media de 17,6 cm frente a 11,9 cm, una diferencia de 5,7 cm, equivalente a una longitud final aproximadamente 48 % superior.

Al inicio del seguimiento, los brotes tenían longitudes próximas: 3,5 cm en las plantas tratadas y 3,2 cm en la referencia. Durante las evaluaciones posteriores, la diferencia se amplió, mostrando una mayor elongación de los brotes con Botamisol Pro 80 en las condiciones de esta demostración.

También se midió la conductancia estomática, un indicador de la facilidad con la que las hojas intercambian gases a través de los estomas. Los valores fueron próximos entre tratamientos, aunque Botamisol Pro 80 presentó registros ligeramente superiores después de la primera medición.

Variedad-Sekoya-Pop-Botamisol-Pro-80-en-arandano-frente-al-estres-como-sostener-la-continuidad-productiva

Manila: mayor número de brotes y conductancia estable

En la demostración con Manila, las plantas tratadas con Botamisol Pro 80 presentaron una media de 23,7 brotes al final del seguimiento, frente a 21,8 en el tratamiento de referencia. Esta diferencia equivale a 1,9 brotes más de media, aproximadamente un 9 % más en las condiciones evaluadas.

También se observó una conductancia estomática más estable, un indicador relacionado con el intercambio gaseoso de las hojas. En las plantas tratadas se mantuvo alrededor de 500 mmol/m²·s, mientras que en la referencia descendió de aproximadamente 513 a 450 mmol/m²·s durante el seguimiento.

Así, la respuesta observada combinó un mayor número final de brotes con el mantenimiento de la conductancia estomática, aportando información complementaria sobre el desarrollo vegetativo y el comportamiento fisiológico del cultivo.

Variedad-Manila-Botamisol-Pro-80-en-arandano-frente-al-estres-como-sostener-la-continuidad-productiva

Antes y después del estrés: apoyar la continuidad productiva del arándano con Botamisol Pro 80

Mantener la continuidad productiva exige atender dos momentos clave: la preparación del cultivo ante condiciones adversas y la recuperación de su actividad una vez superadas. En este enfoque, Botamisol Pro 80 puede incorporarse al programa de manejo como apoyo metabólico antes de un episodio de estrés previsible o durante la recuperación posterior, cuando el objetivo es favorecer la reanudación del desarrollo vegetativo.

Las demostraciones en Perú aportan resultados relevantes para este planteamiento: mayor longitud final de los brotes en Sekoya Pop y mayor número de brotes, junto con una conductancia estomática más estable, en Manila. Estas observaciones respaldan su interés para acompañar el desarrollo del cultivo, aunque no determinan cuál es el momento de aplicación más eficaz frente a un estrés concreto.

La propuesta es integrar la bioestimulación según el estado de la planta y la fase del ciclo, junto con el manejo del riego, la nutrición y las condiciones ambientales. El objetivo es ayudar al arándano a mantener o recuperar los procesos que sostienen su desarrollo y su capacidad de producción en las etapas posteriores.

Del crecimiento de los brotes al potencial reproductivo

En arándano, observar un brote permite mirar más allá del crecimiento vegetativo: las yemas florales que porta formarán parte de la producción del siguiente ciclo. Nemoto y colaboradores estudiaron esta relación en arándano Rabbiteye ‘Tifblue’ y comprobaron que el número de yemas florales aumentaba con la longitud de los brotes hasta alcanzar un determinado rango, pero disminuía cuando estos superaban aproximadamente los 70–80 cm.

El estudio también identificó gránulos de almidón en la corteza, el xilema y, con mayor densidad, en la médula. Aunque estas observaciones proceden de otro tipo de arándano y de unas condiciones de cultivo diferentes a las de Sekoya Pop y Manila, ayudan a comprender que el interés agronómico no reside simplemente en obtener más crecimiento, sino en favorecer la formación de brotes equilibrados, capaces de madurar, almacenar reservas y portar yemas florales.

Desde esta perspectiva, la mayor longitud observada en Sekoya Pop y el mayor número de brotes registrado en Manila aportan indicadores tempranos de la respuesta vegetativa a Botamisol Pro 80.

Nemoto, K. et al. (2022). Relationships among Shoot Growth and Flower Bud Formation of Rabbiteye Blueberries. Horticultural Research (Japan), 21, 43–48.

Un mundo de posibilidades

/

Cada finca tiene sus propias condiciones y objetivos productivos. En Futureco Bioscience, ponemos a tu alcance nuestra experiencia global y una amplia cartera de bioestimulantes para encontrar las soluciones que mejor se adapten a tu cultivo.

Nuestro equipo técnico te ayuda a definir cuándo y cómo incorporarlas al manejo, desde la preparación frente al estrés hasta el apoyo a la recuperación, con un objetivo: favorecer la continuidad productiva de tu arándano.

Solicita asesoramiento personalizado