12 agosto 2022

Mejorar la agronomía (y el negocio) gracias a los bioestimulantes

¿Qué países/regiones son los más interesantes y/o los mercados emergentes para los bioestimulantes? 

Asia-Pacífico y América Latina están superando al resto del mundo en el crecimiento de los bioestimulantes, con un aumento del 12,5% y del 12,7%, respectivamente, impulsados por la adopción relativamente tardía de las regiones y su margen de crecimiento, la creciente disposición de los consumidores a pagar por productos agrícolas de mayor calidad y la necesidad de un uso más eficiente de los recursos. Brasil, China e India también presentan importantes oportunidades de mercado, junto con Indonesia y países del África subsahariana como Nigeria. La creciente concienciación de los agricultores sobre los beneficios de los bioestimulantes para aumentar la productividad es sin duda un factor que potencia el crecimiento del mercado. El mercado también está creciendo debido a la creciente adopción de métodos agrícolas sostenibles, además del respaldo político y gubernamental a las tecnologías agrícolas más sostenibles. La estrategia «de la granja a la mesa», que ha establecido objetivos como la reducción del uso de fertilizantes en al menos un 20% para 2030, es el núcleo del «Green Deal» de la Unión Europea y es un claro ejemplo de que el apoyo a los bioestimulantes está llamado a ganar terreno.

¿Cuál es el entorno normativo para los productos bioestimulantes en su región? 

Ya en 2022, el sector de la producción primaria de alimentos tiene que cumplir con los futuros cambios políticos: el nuevo contenido político del Reglamento de la UE sobre productos fertilizantes de la economía circular (UE 2019/1009) que se ha aprobado el 5 de junio de 2019 se aplicará efectivamente a partir de julio de 2022.  El Reglamento establece normas sobre la comercialización de productos fertilizantes de la UE y modifica los Reglamentos (CE) nº 1069/2009 y (CE) nº 1107/2009 y deroga el Reglamento (CE) nº 2003/2003.

Este nuevo marco normativo supondrá, sin duda, un paso adelante en la regulación y reconocimiento europeo de la industria de los bioestimulantes y favorecerá a empresas como Futureco Bioscience, que innovan, investigan y desarrollan bioestimulantes en base a las necesidades del mercado, pero garantizando al mismo tiempo la eficacia, fiabilidad y seguridad medioambiental.  También es cierto que Futureco Bioscience exporta actualmente a unos 60 países y siempre ha tenido un enfoque internacional. Este enfoque nos da una gran ventaja en términos regulatorios, ya que contamos con un departamento de regulación que tiene mucha experiencia en adaptarse y lidiar con las peculiaridades de regulaciones muy diferentes a nivel global. Incluso las más exigentes, y con enfoques tan diferentes como la normativa americana, la de algunos países del norte de África como Egipto o la mexicana.

¿Cómo ha cambiado la ciencia de estos productos? 

Clasificados en función de su origen y no de su constitución, los bioestimulantes tienen un potencial demostrado para mejorar el crecimiento de las plantas, aumentar la producción y la calidad de los cultivos, así como para mejorar los efectos del estrés. Sin embargo, la naturaleza multimolecular y la variada composición de los bioestimulantes disponibles en el mercado plantean retos a la hora de intentar dilucidar sus mecanismos subyacentes. Mientras que la mayoría de las investigaciones se han centrado en los efectos generales de los bioestimulantes en los cultivos, los estudios recientes a nivel molecular han comenzado a desentrañar las vías desencadenadas por ciertos productos a nivel celular y génico. La comprensión de las influencias moleculares que intervienen en el mecanismo de acción, no sólo podría conducir a un mayor perfeccionamiento de estos tratamientos, sino también a demostrar científicamente su efecto en los cultivos y, por tanto, a profesionalizar el sector, evitando el intrusismo no profesional. Este avance viene avalado por la investigación en el sector de los bioestimulantes, que ha experimentado un fuerte y progresivo aumento en el número de publicaciones en los últimos años y que en 2021 se ha incrementado aún más, llegando a más de 450 trabajos publicados a nivel internacional.

¿Cómo ha cambiado la percepción de estos productos? 

La percepción de estos productos ha cambiado a medida que los argumentos científicos han respaldado sus funcionalidades, y los productores han podido confirmar en sus propias explotaciones el papel del uso de estos productos en la consecución de sus objetivos cualitativos y cuantitativos. Durante muchos años, y en algunos casos todavía hoy, los bioestimulantes se han considerado algo agradable de aplicar, pero no imprescindible. Al principio, los bioestimulantes quedaron relegados a la agricultura de exportación y sobre todo a los cultivos de mayor valor añadido, pero poco a poco, visto su impacto en términos de rendimiento, calidad y gestión de la producción, su uso se ha ido generalizando. En los últimos años, su uso es ya habitual en cultivos extensivos o cereales. Después de la pandemia de 2020, se suponía que con el aumento de los costes de los insumos, habrían sido los primeros en ser recortados, pero la tendencia parece ir en sentido contrario.

¿Qué tendencias ha observado usted/la empresa en relación con los bioestimulantes? 

Diría que las principales tendencias en materia de bioestimulantes se centran en la resistencia al estrés abiótico, seguida de la mejora de la absorción de nutrientes y la mejora de la calidad del producto. Entre los estreses abióticos, la sequía es el más estudiado, seguido de la salinidad y las temperaturas extremas, probablemente en fuerte conexión con el efecto del cambio climático. Por otro lado, existe una creciente demanda de microorganismos fijadores de nitrógeno: mientras que el nitrógeno es el elemento requerido, después del carbono, en mayor cantidad por las plantas para su crecimiento y desarrollo los microorganismos fijadores de nitrógeno podrían ayudar a reducir la cantidad de fertilizantes nitrogenados, ahora que hay escasez de materias primas, precios muy altos y una creciente atención a la sostenibilidad tanto ambiental como económica.

Como empresa, somos reconocidos por nuestra experiencia en el uso de microbios, y el valor añadido que nuestros microorganismos y sus productos derivados pueden ofrecer a la agricultura. Por ejemplo, con los metabolitos adicionales de la cepa B25 de Lysobacter enzymogenes y la cepa B2575 de Corynebacterium flavescens, RADISAN WG aumenta considerablemente la tasa de supervivencia de los trasplantes y estimula aún más el crecimiento vegetativo.

¿Qué impulsa estos cambios?

Las principales tendencias están impulsadas por las necesidades de los productores: algunas de estas necesidades se deben a la aparición de nuevas situaciones como la falta de agua, los cambios en las condiciones meteorológicas debidos al cambio climático que están provocando nuevos tipos de estrés, los cambios normativos que prohíben el uso de las materias activas utilizadas habitualmente en la mayoría de las explotaciones, la falta de soluciones sostenibles para mantener la productividad sin aumentar o reducir los insumos, etc. Por todas estas situaciones, los agricultores necesitan productos que les permitan seguir produciendo con los rendimientos y calidades que mantengan la rentabilidad de sus explotaciones.

¿Qué nuevo producto/servicio ha presentado su empresa recientemente?

Futureco Bioscience, de la mano de su fundador y actual CEO, Rafael Juncosa, un visionario de este negocio, lleva casi 30 años innovando, investigando y desarrollando áreas de trabajo punteras. Aunque para algunas empresas muchos temas pueden ser ahora nuevas tendencias, en Futureco Bioscience han sido nuestro día a día desde nuestros orígenes. Rafael Juncosa, fundó la empresa en los años 90, en una época en la que estos temas parecían «ciencia ficción» mientras que hoy están en boca de todos. Nuestros amplios conocimientos tanto en biocontrol como en bioestimulación, el hecho de contar con un equipo científico-técnico multidisciplinar y unas instalaciones de última generación nos ha permitido mantener una visión holística del sistema de producción agrícola.

Por ello, somos muy conscientes de que el suelo es la columna vertebral que nutre a los cultivos y que de su salud depende la producción agrícola. Siguiendo nuestro interés, conocimientos y experiencia con los microorganismos, hemos desarrollado recientemente GENOMAAT (www.genomaat.com), una herramienta que, a través de un análisis holístico del sistema de producción, incorporando el análisis metagenómico del suelo y la interpretación funcional, nos permite ofrecer a los agricultores combos o consorcios microbianos (quitinolíticos, ligninolíticos, solubilizadores de fósforo, fijadores de nitrógeno, …) específicamente diseñados para restaurar el equilibrio natural de los suelos, con una mejora directa tanto del rendimiento como de la calidad de los cultivos.

¿Cuáles son las mayores oportunidades para los bioestimulantes en los próximos años (y cuál es el plan para aprovecharlas)?

Puede parecer que la agricultura se enfrenta a dos fuerzas opuestas. Por un lado, se necesita más producción debido al crecimiento de la población mundial. Por otro, estamos asistiendo a una necesaria reducción de la cantidad de herramientas de productividad de los cultivos disponibles debido a regulaciones gubernamentales como el Green Deal de la UE. Además, el cambio climático también está poniendo a prueba los sistemas de cultivo. Ya sea demasiado seco o demasiado húmedo, estamos viendo estos extremos en todo el mundo. En esta compleja situación, hay una creciente demanda de nuevas herramientas que sean sostenibles, eficaces y asequibles para complementar la química sintética: es una gran oportunidad global para los bioestimulantes.

Por último, a una escala más reducida y quizá sencilla, las mayores oportunidades residen en poder desarrollar productos que satisfagan de forma rápida y segura las nuevas necesidades de los productores. En nuestro caso, en Futureco Bioscience, estamos utilizando los avances científicos más sofisticados y operativos para desarrollar nuevos, y cada vez más, «productos a medida».

¿Cuáles son los mayores retos de los bioestimulantes en los próximos años (y qué piensan hacer para superarlos)?

Uno de los mayores retos a los que se enfrenta la industria de los bioestimulantes es demostrar científicamente la funcionalidad declarada y justificar la acción biológica y funcional del producto en las especies de cultivo. Será cada vez más importante, y pronto necesario, cumplir con expedientes muy completos, y todas las sustancias tendrán que ser estudiadas y aprobadas por organismos terceros acreditados, garantizando así su composición, funcionalidad e inocuidad para la salud y la seguridad medioambiental. Estoy seguro de que este panorama contribuirá a una mayor transparencia y confianza en el sector.

Futureco Bioscience reconoce y aborda estos retos actualizando y mejorando constantemente su consolidada línea de investigación y desarrollo, para ofrecer productos respaldados por datos de ensayo consistentes y fiables, que puedan producir resultados valiosos y reproducibles. La experiencia en el desarrollo de protocolos puede reducir el número de ensayos totales y las temporadas necesarias para evaluar el rendimiento y recopilar datos para el registro del producto. Un análisis competente puede aumentar el valor de la información. En general, un enfoque bien planificado como el proceso de desarrollo de Futureco Bioscience también ayuda a evitar los escollos que podrían retrasar el proceso de desarrollo del producto y la entrada en el mercado, así como aumentar los costes.

¿Qué más hay que saber sobre los bioestimulantes?

La ingeniería del microbioma de las plantas o el diseño y desarrollo de un bioestimulante no es nada sencillo y requiere un nivel considerable de conocimientos científicos, experiencia sobre el terreno e innovación técnica. Nuestro equipo multidisciplinar de científicos y agrónomos de Futureco Bioscience ya está investigando y probando la próxima generación de bioestimulantes, diseñados como una herramienta agronómica específica para satisfacer la demanda de métodos alternativos basados en sustancias bioactivas respetuosas con el medio ambiente que apoyen la biodiversidad en los ecosistemas agrícolas. De hecho, hay muchas pruebas que demuestran que un microbioma sano en los cultivos y la aplicación oportuna de bioestimulantes vegetales pueden restablecer la salud y la productividad del suelo en condiciones de bajos aportes de nutrientes y contribuir así a los sistemas de producción de alimentos sostenibles.